Indicadores para el seguimiento de intervenciones de salud: qué puede y qué no puede hacer la inteligencia artificial
Oficina | Presencial
-
Organizado por:
Centro de Investigación y Capacitación en Administración Pública
Sobre o evento
El taller combina exposición dialogada breve, ejercicio grupal con uso de IA en vivo, co-construcción participativa y rúbrica de revisión crítica en parejas. Se articula en cuatro bloques:
- Marco conceptual: Exposición dialogada: tipos de indicadores, qué genera y omite la IA
- Generar y analizar: Grupos: prompt a IA en vivo + análisis crítico con hoja de trabajo
- Co-construir: Grupos: protocolo de 3 pasos para transformar indicadores + plenaria
- Rúbrica crítica: Parejas: rúbrica de 8 criterios, comparación IA vs. versión mejorada
- Marco conceptual: Exposición dialogada: tipos de indicadores, qué genera y omite la IA
- Generar y analizar: Grupos: prompt a IA en vivo + análisis crítico con hoja de trabajo
- Co-construir: Grupos: protocolo de 3 pasos para transformar indicadores + plenaria
- Rúbrica crítica: Parejas: rúbrica de 8 criterios, comparación IA vs. versión mejorada
Orador/a
| Nome | Título | Biography |
|---|---|---|
| Angie Pereira Calvo | Experta en evaluación | Especialista en evaluación de programas y políticas. Doctoranda en Gobierno y Políticas Públicas, Maestría en Evaluación de Programas y Proyectos de Desarrollo. Ha realizado evaluaciones para OPS, UNICEF, PNUD y BID, con énfasis en evaluación en salud pública e interculturalidad. |
Resumo
El taller realizado durante la Semana de la Evaluación confirmó algo que veníamos observando en el campo: hay una demanda concreta por espacios de formación que conecten la inteligencia artificial con el trabajo cotidiano en salud. La convocatoria tuvo buena participación y una demanda que superó lo previsto para el cupo disponible. Las personas no llegaron buscando una charla general sobre tendencias tecnológicas, sino criterios y herramientas que puedan aplicar en sus propias tareas de medición y evaluación.
El sector salud enfrenta hoy la presión de generar más y mejores indicadores con recursos y tiempo acotados. En ese escenario, la inteligencia artificial aparece como una herramienta útil, pero también como una fuente de dudas legítimas sobre su confiabilidad. El taller trabajó justamente esa tensión: cómo aprovechar estas herramientas para construir indicadores de forma más ágil, y con qué criterios decidir qué creerle y qué no a la IA. Esa mirada crítica resultó ser uno de los elementos más valorados por las personas participantes, porque les dio un marco para incorporar la tecnología sin renunciar al juicio profesional ni al rigor metodológico que exige el trabajo en salud pública. Aspectos como el reconocimiento de sesgos, la verificación de las fuentes que sustentan una respuesta y el contraste con datos oficiales aparecieron como criterios prácticos para distinguir un uso responsable de uno riesgoso. No se trató de adoptar la herramienta acríticamente ni de rechazarla, sino de aprender a interrogarla.
La participación institucional fue otro rasgo que conviene destacar. No asistieron solo personas interesadas a título individual, sino profesionales vinculados a instituciones que reconocen la relevancia de fortalecer estas capacidades en sus equipos. Esto amplía el alcance potencial de la actividad, porque lo aprendido puede trasladarse a espacios de trabajo concretos y replicarse hacia otras personas de las mismas organizaciones. La presencia institucional también sugiere que la formación en inteligencia artificial aplicada a la evaluación en salud dejó de ser un tema periférico para volverse una prioridad emergente en la agenda de estos equipos.
La dinámica fue activa. Las personas preguntaron, trajeron sus propios ejemplos y compartieron las inquietudes que enfrentan en su práctica, lo que enriqueció la sesión y confirmó que el formato práctico funciona mejor que la exposición pasiva. Esa energía, sin embargo, se topó con una limitación propia del diseño de la actividad. Al ser un taller gratuito y de acceso abierto, el tiempo disponible fue reducido. El nivel de involucramiento y la calidad de las preguntas dejaron en evidencia que el contenido daba para bastante más de lo que el formato permitía cubrir. Varias temáticas quedaron apenas planteadas cuando merecían un desarrollo mucho más profundo.
Como consecuencia directa, las personas quedaron con ganas de seguir explorando los temas tratados. El taller no agotó el interés, lo despertó. Esa demanda insatisfecha no debe leerse como una carencia de la actividad, sino como una señal favorable: hay una audiencia dispuesta a invertir tiempo, y eventualmente recursos, en profundizar. La brevedad del encuentro cumplió su función de abrir la puerta y mostrar el potencial del tema, pero dejó espacio para una segunda etapa más extensa y aplicada.
De cara al futuro, la experiencia deja una lectura clara en términos estratégicos. Existe terreno para desarrollar una oferta sostenida de talleres sobre estas temáticas, siempre con un enfoque práctico. La combinación de alta demanda, participación institucional y apetito por continuar indica que este mercado merece atención y que una línea de formación más estructurada tendría acogida. El diferencial de la propuesta está en su carácter aplicado. Las personas del sector salud responden mejor a espacios donde pueden trabajar sobre casos reales, construir indicadores concretos y practicar el uso crítico de la inteligencia artificial, en lugar de escuchar contenidos teóricos alejados de su quehacer.
El taller cumplió su objetivo de sensibilizar y capacitar en un tema de creciente relevancia para el sector, evidenció una necesidad genuina de formación y sentó bases para actividades futuras. El desafío hacia adelante será convertir el interés generado en una oferta formativa más amplia, que conserve el formato práctico que tan buenos resultados mostró y que dé el tiempo suficiente para desarrollar la profundidad que el tema y las personas participantes reclaman.